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EL FOLKLORE HA MUERTO

Nota Opinión por: Oscar Rea

La polémica que armó el tema de los kjarkas “cara bonita” ha abierto un debate con diferentes miradas que en mi opinión es tan grande, y dadas las condiciones, nos obliga a repensarnos y a la necesidad de cuestionar las bases de nuestra identidad, de cuestionar aquello que llamamos FOLKLORE.

No es novedad la cosificación de la mujer en un tema folklórico boliviano, desde el ¿cuánto cuestas? ¿cuánto vales?, pasando por los videoclip’s con planos detalle que compiten con la misoginia reggaetonera actual, hasta la crítica al chauvinismo nacional realizada por el Grillo Villegas, todo esto nos abre el panorama para cuestionarnos sobre lo que llamamos folklore. Sobre su contenido, su mensaje, sobre aquello que de una u otra forma reflejan nuestro pensar y porque no el actuar de la sociedad boliviana. No se trata de realizar juicios de valor y definir si está bien o mal, sino de leernos profundamente como sociedad y constructores de identidad.

Claramente algo está pasando para tener esta reacción social actualizada por la consigna del “ni una menos” o la lucha por el empoderamiento de la mujer. Pero aun así está reacción va más allá de estas consignas.

Para mucha gente, los Kjarkas son los artistas más emblemáticos del folklore boliviano. Entonces revisemos lo siguiente: ¿qué es ser artista?, sí son artistas, entonces “cara bonita” ¿es una obra de arte?, pero ante nada ¿qué es folklore? ¿Acaso todo lo que tiene charango, cascabeles y/o aguayos es parte de nuestro majestuoso folklore que es orgullo y tan fervientemente defiende una parte de nuestra sociedad?

Veamos el esfuerzo poético y musical del tema:

¿Quién busca una mujer, bella mujer, cara bonita?

Mucha plata debe tener p’a mantener mujer bonita.

Bien jovencita, cara bonita

Una joyita, linda y bonita

Mientras que yo, morenada morenada, bailo morenada

Es mi mujer otro nivel, baila morenada.

(Repite cuatro veces)

Tenemos en escena la fórmula del éxito, un ritmo popular, seis líneas, caras (por nombrar una parte del cuerpo que aparecen en el videoclip) “bonitas” y al Gonzalo contorneando con las manos siluetas femeninas.

Sin duda el tema expone la naturalización a la idea de posesión, sea objeto o sujeto, con fines comerciales, ya sea para tener una cara bonita o para tener platita por el éxito del tema bonito. Existe denigración, discriminación, violencia, cosificación sexual y mercantilización de la mujer. Como en muchas otras canciones y géneros, no siendo exclusivo del folklore boliviano. Esto quiere decir que “cara bonita” es producto de un mundo capitalista, que todo lo puede comercializar y es diseñado específicamente para ello.

En este panorama será complicado que todo siga como hasta ahora, el “así es porque siempre ha sido” se pondrá en duda. Habrá que entender que no todo es parte de lo mismo, constante o inmutable que nos otorga la idea de tradición.

La palabra FOLKLORE es tan amplia como las cualidades que contiene. En ella caben la música, la danza, la gastronomía, las formas de hacer, ser, costumbres y tradiciones que la cultura boliviana tiene para expresarse. Pero ésta palabra no es quechua o aymara, ni siquiera castellano. Es una palabra inglesa compuesta por folk, «pueblo» y lore, «acervo», «saber» o «conocimiento» utilizada por primera vez en 1846 para denominar lo que hasta entonces se llamaba “antigüedades populares”. Por esos años en Europa estaba en auge lo que en la historia del arte occidental se conoce como Romanticismo que basó sus esfuerzos en el desarrollo académico e intelectual de lo nacional: las lenguas, el valor espiritual de las costumbres y tradiciones locales, es decir, el folklore europeo occidental, y así el pensamiento occidental reorganizó el mapa de Europa frente al mundo y a lo que actualmente llamamos Arte. Todo en el mismo tiempo histórico de los inicios del desarrollo estructural, cultural, político y artístico de las nuevas repúblicas latinoamericanas.

En algún momento de este escueto y esbozo resumen aprendimos a diferenciar y pasamos a llamar Arte a las expresiones occidentales y Folklore a las mismas expresiones pero desarrolladas por nosotros, los que hemos sido “conquistados” desde 1492.

Entonces, la palabra FOLKLORE es definido por el pensamiento occidental y le sirve para diferenciar aquello producido por lo “tradicional” y “popular” carente o de escaso proceso intelectual académico que responde a la tradición oral, superado en el Renacimiento. Por tanto, “lo folklórico” no podrá ser nunca reconocido como una expresión artística sublime en el mismo sentido que el mundo occidental aprueba esta categoría, por eso Beethoven es arte (universal) y el Chaqueño Palavecino hace chacareras y los Kjarkas “mujer bonita”…

Hemos tenido la idea de que el folklore es único y otorgado por la infalible transmisión de conocimiento de generación en generación a tal grado que para una gran parte de nuestra sociedad represente una especie de Dios, que debe ser respetado, adorado, intocable e inmutable. Hemos creado una categoría alienante, dictatorial, donde cabe todo y todo es parte de una sola cosa sin capacidad de autocrítica.

Volvemos al principio: ¿Todo lo que tiene charango, cascabeles y/o aguayos es parte de nuestro majestuoso folklore? ¿Es nuestro Arte? ¿Es el legado de nuestro pasado?

Todo esto representa un quiebre en la historia, en lo que hasta ahora hemos llamado Folklore y no será más.

Oscar A. Rea López

INFO: Bolivia Al AIRE

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