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COMUNIDAD BOLIVIANA: LA VIDA DE JACINTA PINTO Y SU NIETA INDIRA QUE TRABAJAN RECOLECTANDO Y VENDIENDO FLORES

Cuenta un día en la vida de Jacinta y su nieta Indira, quienes durante la primavera trabajan recolectando flores en la costa del Río de La Plata. El film, dirigido por Igor Galuk y producido por Paula Asprella, estuvo en carrera a los premios Oscar y está disponible para ver online.

El cortometraje argentino La vendedora de lirios cuenta un día en la vida de Jacinta y su nieta Indira, migrantes bolivianas, quienes durante la primavera trabajan recolectando flores en la costa del Río de La Plata y que luego venden en el cementerio del pueblo de Magdalena, en la provincia de Buenos Aires. Durante ese día se observa la mirada de los otros sobre ellas y su forma de ver el mundo.

El film, dirigido por Igor Galuk y producido por Paula Asprella, ha recibido múltiples premios. Hasta ahora participó en la selección oficial de más de 40 festivales y obtuvo 15 premios al mejor cortometraje. Uno de los cuales, 2º Best of Latin America Short Film Festivalun, de California, Estados Unidos, habilitó a la película a entrar en la carrera a los Oscar. Estuvo prenominada entre 150 cortos de todo el mundo, aunque finalmente no haya quedado en la última selección de diez títulos que hizo el jurado el 9 de febrero último.

Actualmente La vendedora de lirios continúa el proceso de exhibición en festivales nacionales y está a la espera de una proyeccción presencial en la provincia de Buenos, ya que el estreno oficial fue en junio de 2020, durante la pandemia por el COVID-19.

Galuk y Asprella forman parte de la productora Riocine, fundada en 2009 y que desde entonces realiza obras audiovisuales comprometidas con los relatos regionales y la identidad cultural de la ribera.

En esta entrevista, Galuk habla acerca del cortometraje, la migración y su interés por contar historias vinculadas al Río de La Plata.


El director del cortometraje, Igor Galuk.

– ¿Cómo se te ocurrido el proyecto del corto?

– El corto surgió hace cinco años, cuando empezaba a haber, de norte a sur del continente americano, una política fuerte de restricciones hacia los migrantes. Desde Estados Unidos hasta Argentina se planteaban debates sobre si los migrantes debían acceder a la escuela o al hospital público. Con ese revuelo surgió la idea. Desde Riocine ya veníamos trabajando con la comunidad boliviana de la ciudad de La Plata en proyectos documentales, y entonces nació la idea de poder expresar o poner de manifiesto la problemática de los nuevos migrantes. Nos centramos especialmente en las mujeres migrantes bolivianas, que fue el punto disparador de la historia.

– ¿Cómo te interpela personalmente la cuestión migrante?

– Soy nieto de migrantes. Mi abuelo y mi abuela vinieron de Bielorrusia en la década del treinta, en el período de entreguerras. En general, los objetivos de los migrantes son buscar mejoras en la calidad de vida, en la alimentación, en la educación, de sus familias. Por eso los seres humanos migramos y tenemos el derecho a migrar. El corto intenta hacer foco en eso. Como nieto de migrantes, para mí es hacer memoria y hacer espejo hacia los nuevos migrantes. Poder observar lo que sucedía entones y lo que sucede actualmente con toda una parte de la sociedad argentina que es racista, que es xenófoba y que tiene distinta vara a la hora de valorar a un migrante europeo, con los que no tienen ningún problema; pero cuando son migrantes africanos, migrantes latinos, se los ve con precaución, con miedo.

– Es un corto de ficción pero ¿está basado en alguna historia real?

– Es un corto completamente de ficción pero hecho con personajes reales. No hay actrices profesionales, yo las llamo actrices sociales: nunca habían tenido experiencia en actuación ni trabajo frente a cámara. El cortometraje fue absorbiendo un poco de la historia de la abuela Jacinta. Ella migró en la década del setenta a la Argentina y trabajó en la zafra en Tucumán y después fue vendedora ambulante. Fui tomando parte de su experiencia de vida y la trasladé a la ficción.

– ¿Cómo llegaron a la elección de las protagonistas?

– La colectividad boliviana de La Plata nos pasó el dato de la cooperativa textil donde trabajaba Jacinta. Ella no sabe leer ni escribir en castellano y, en general, casi todo lo habla en quechua, así que le contamos la historia por intermedio de su hija. Jacinta aceptó participar y, a través de los ensayos, fuimos incorporando la experiencia de ella al guion. Y también, de alguna manera, aceptaron el punto de vista del cortometraje porque cuando terminamos el corto y se lo mostramos a Jacinta y a su hija, ellas nos dijeron que el corto: «refleja la situación de los migrantes bolivianos en nuestro país, que siempre viven en los rincones». Yo no pertenezco a la colectividad boliviana pero como autor de la narración intento ponerme desde ese lado, o al lado de ellas, y mirar el mundo desde ese lugar.

– ¿La versión final del corto respetó el guion original o hubo cambios?

– Un poco sí y un poco no. Se parece bastante al guion pero cuando fui al rodaje tenía dos finales posibles y después en edición resultó un tercer final. En cuando al contenido medular, sí. Los temas a tratar, lo que transcurre en el corto, sí; pero hubo pequeñas variables desde el guion hasta el corto terminado.

– En la película, Jacinta está vestida con vestimenta tradicional de chola, en cambio Indira está vestida a la manera occidental. ¿Respetaron el modo de vestir de las actrices o decidieron filmar lo que en general pasa con la cuestión migrante que las generaciones sucesivas dejan un poco atrás el estilo de vida más original?

– Tiene que ver con eso que decís, siempre hay un intercambio y un dejar algunas cuestiones culturales. El corto trabaja la cuestión del legado de abuela a nieta. Jacinta e Indira se visten y andan diariamente como se ven en el corto. Así que intentamos respetar esa cuestión documental y también poder plasmar parte de la realidad contemporánea. Indira tiene otra actitud que la de su abuela, así que la idea fue documentar ese registro de que desde lo cultural o desde la vestimenta, se van perdiendo pero también hay un trasfondo en relación a la Pachamama o a la valoración del trabajo o los afectos que va permaneciendo.

– Desde Riocine dicen que la productora realiza obras audiovisuales comprometidas con los relatos regionales y la identidad cultural de la ribera. ¿A qué se debe ese recorte?

– Muchos de los compañeros y compañeras de la productora estudiamos la carrera de Artes Audiovisuales de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de La Plata. Cuando egresamos, en 2003, nos pasaba que en aquel momento no había producción audiovisual sobre nuestra región. Lo único nacional que se podía ver era cine producido en Capital Federal. Así que el objetivo y la mirada fue comenzar a registrar las propias historias, documentar nuestra región y de ahí salió la perspectiva. Yo soy nacido en Berisso, que es una ciudad costera del Río de La Plata. Las cámaras, los ojos, los sentimientos y los proyectos los pusimos hacia este lugar de la rivera y, en estos 10 años, hemos trabajado mucho en series documentales y cortometrajes de ficción.

– ¿Hoy, seguís imaginando que siempre vas a querer filmar obras que tengan que ver con la ribera?

– Desde hace diez años que las historias y los relatos tiran para ese lugar. Por el momento no me veo contando otras historias que no conozca o que no me repercutan, así que la producción sigue para ese lado, vinculada a historias que toquen fibras que nos identifiquen, que nos interpelen como cultura, como sociedad. Por ahora estamos en ese camino.

– ¿Cuál es el próximo proyecto?

– Actualmente estamos terminado nuestro primer largometraje documental, que trata sobre la última crónica que escribió Haroldo Conti, sobre la isla Paulino de Berisso (N. de la R.: el título de la crónica es “Tristezas del vino de la costa o la parva muerte de la isla Paulino”, se publicó en abril de 1976 en la revista Crisis, un mes después, el periodista y escritor fue secuestrado y actualmente continúa desaparecido). Estamos terminado el montaje de esa película. Todo está ligado al río, a la ribera y también al interior de la provincia de Buenos Aires. Hemos recortado nuestro hábitat a producir en ese contexto.

FICHA TÉCNICA

Título: La vendedora de lirios
Género: cortometraje ficción
Idiomas: castellano / quechua
Duración: 18 min.
País: Argentina
Año: 2020
Formato de rodaje: 4k
Formato de proyección: 2K (DCP – MP4 – H264)
Formato de Audio: Dolby 5.1 / Stereo

Link para ver “La vendedora de lirios”.

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